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Esta cosecha se caracterizado por la benignidad del clima: temperaturas algo más cálidas de lo normal, nevadas invernales y lluvias justas para un buen desarrollo. Todo esto incidió en una de las cosechas más completas y elegantes de la historia.
A medio camino entre el carácter mediterráneo y el atlántico se puede decir que es un vino de presente y futuro.
El vino se presenta de color rojo rubí pulido, muy puro y brillante.
En aroma en este 2005 dejamos atrás las frutas maduras de la cosecha anterior para percibir frutillos de bosque claramente diferenciados: arándanos, endrinas, bayas salvajes incluso queremos adivinar notas de moras. Todo esto flanqueado de hierbas de monte bajo finamente entremezcladas y con percepciones muy sutiles. Las especias de roble son apenas perceptibles ya que están muy integradas pero intuimos clavo, cocos y vainillas.
La entrada en boca es untuosa y dominante, en pocos segundos tenemos sensación de plenitud intensa y duradera. Sin duda ninguna es la fase más sorprendente del vino. La acidez esta presente, pero es amable, los taninos muy dulces y pulidos, y la mineralidad tiene carácter infinito.
En postgusto se invierten los descriptores tomando dominancia las hierbas de monte bajo quizás con matices algo diferentes como eneldo, hinojo, té de monte. Casi en su desvanecimiento vuelven a aparecer notas de robles finos.
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