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Una vez realizada la fermentación alcohólica, el vino llevará a cabo de forma natural la segunda fermentación o también llamada fermentación maloláctica. Posteriormente los vinos comienzan la crianza en barrica, pudiendo oscilar ésta entre 24 y 36 meses según la categoría del mismo. Cada cuatro meses de permanencia en las mismas, se procederá a la trasiega por gravedad, tarea consistente en pasar el vino de las barricas que ha ocupado a otras vacías. Mediante ésta importante labor, se eliminan las impurezas precipitadas durante la crianza y se oxigena el vino.
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