Y tras el trabajo, o sencillamente por puro disfrute, un toque inconfundible para completar cualquier encuentro: una sesión de cata en la Sala de Catas de Torre Muga. Una sala única, situada en la parte más alta de la Torre, en la que la luz y un entorno incomparable son un regalo para los sentidos. Un espacio diferente y genuino para sentir el vino.